lunes, 6 de febrero de 2017

El arte de discutir




He de reconocer que el mundo de la pareja, o mejor dicho, el mundo de los conflictos de pareja, es todo un mundo. Esos conflictos muchas veces están basados en ideas o creencias preconcebidas de qué "debería ser" una pareja, y en algunos casos, están fuera de la realidad. Una pareja está formada por dos personas, dos personas con diferentes experiencias y diferentes formas de interpretar, valorar y almacenar esa experiencia, cosa que, en algunos casos, son fuente de conflicto. 

En un artículo extraído de el diario el El País que os recomiendo que os leáis, entre otros aspectos interesantes, presenta una serie de consejos para transformar los conflictos dañinos en procesos constructivos:

"Para ello, los especialistas en conflictos interpersonales recomiendan proceder así, en lugar de optar por su opuesto negativo:

lunes, 23 de enero de 2017

Nos separamos. ¿Y los niños?



Las consecuencias de la separación o divorcio en los niños no siempre tienen los mismos efectos, ya que estos varían en función de diferentes variables o factores.
Aspectos como el grado de conflicto de los padres antes de la separación, la calidad den vínculo emocional con los progenitores, el nivel socio-económico o los estilos de vida, hace que el impacto de la separación o divorcio difiera de un niño a otro.  
Respecto al niño, su edad, las explicaciones que puede recibir al respecto, si los niños mantienen o no relación con ambos progenitores..., afectará de una manera u otra a la salud emocional de los pequeños de la casa.

Por ello, diferentes profesionales recomiendan una serie de acciones a tener en cuenta a la hora de intentar reducir el impacto emocional negativo en las niñas y niños ante una separación. 

Jesús García Pérez, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Social, recomienda:

  • Exprésale tu cariño constantemente y habla con ellos todas las veces que sea necesario de forma clara y honesta, escuchándoles bien y comprobando que no les queda ninguna duda.
  • Dedique al menos unos minutos para estar con sus hijos, preferentemente haciendo algo que les guste.
  • Recuérdeles que no tienen la culpa de la separación, y que tampoco pueden hacer nada para unirles de nuevo.

  • Observe los cambios de conducta que puedan tener.
  • Mantenga la misma estructura, límites y disciplina de siempre, pues esto les dará tranquilidad y seguridad.
  • Apoye las relaciones de sus hijos con la familia de su ex pareja, a menos que sean perjudiciales para ellos.
  • Busque ayuda en familiares y amigos para manejar las emociones.
  • Cuanto mejor esté con su ex pareja, mejor se encontrarán los niños.
  • No deje que su hijo esté en mitad del conflicto, ni mucho menos que sea un árbitro.


  • No hable mal de su ex pareja delante de ellos.
  • No use a sus hijos para averiguar cosas de su ex pareja.
  • No compita con su ex pareja por el amor de sus hijos.
  • No se refugie en los niños para sentirse mejor (si necesita hablar, busque un amigo, no use a los niños como confidentes).
  • No les mienta ni les engañe, en este momento, deben saber que pueden confiar en usted.
Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar

lunes, 16 de enero de 2017

Adicciones y tolerancia a la frustración




Nuestro lenguaje, en muchas ocasiones nos induce a error. Cuando decimos que algo es adictivo, la verdad es que pocas cosas son adictivas en sí mismas, si acaso, es la persona que tiene una personalidad adictiva, ya que, en cualquier caso, el ser humano tiene la capacidad de controlar sus impulsos, si aprende a hacerlo como demuestran miles de casos en que las personas han aprendido a controlar sus impulsos, como son los exalcohólicos, exfumadores o extoxicómanos, etc.
"La baja tolerancia a la frustración es siempre el rasgo más típico y consistente en persona con problemas de adición" 

Si a eso le sumamos la falta de habilidades sociales para enfrentar las cosas de la vida, es probable que la ansiedad que le genera la situación le obligue a evitarla y huir y una manera de hacerlo sea el alcohol, con el que se desinhibe, se tranquiliza y puede disfrutar de sus relaciones con los demás. 




Con el consume de alcohol, aparece un problema añadido: el síndrome de abstinencia, que debido a su baja tolerancia al sufrimiento se ve magnificado, no lo puede soportar y bebe, no ya para sentirse bien con los demás, sino para no sentirse tan mal. Es un callejón sin salida, cuanto más bebe, más sufre y a mayor sufrimiento mayor deseo de evitarlo. Paradójicamente, aquello que causa el dolor es lo mismo que lo alivia. Por eso para el adicto es tan difícil escapar de su adicción.

Adictos al tabaco


Los fumadores son distintos, pues los cambios fisiológicos producidos en el organismo por el tabaco desaparecen al cabo de una semana aproximadamente sin fumar. Por lo que en una semana, el cuerpo del fumador vuelve a la normalidad y debería poder superar su adicción en un mes tranquilamente, pero no es así. 
Aún se conserva el hábito, que no es otra cosa que la falta de controlar un impulso repetido cientos de veces y desencadenado por multitud de estímulos ambientales como comer, tomar café o beber alcohol.



 Así, a menor tolerancia a la frustración mayor dificultad para dejar de fumar. Es una molestia demasiado grande que muchos no están dispuestos a soportar. Centrados más en el ahora, en satisfacer el deseo del momento, prefieren no pensar en las consecuencia a largo plazo, que es un pensamiento que produce malestar.

El juego patológico


Los ludópatas piensan a menudo en el juego: hacen planes, idean nuevos modos de jugar, piensan en las deudas contraídas, en cómo recuperar el dinero perdido, etc. Suelen ocultar a los demás el alcance de su implicación en el juego y algunos cometen actos delictivos para conseguir el dinero que necesitan.




Utilizan el juego como una forma de escapar de los problemas y sentirse mejor, aliviando de ese modo sentimientos negativos como tristeza, culpa, o cualquier otra emoción que no quieren sentir. Cuando ganan alardean de sus victorias, su autoestima aumenta, se sienten bien y se olvidan de todo lo demás. El juego llena sus vidas y su mente y no deja sitio para los problemas que puedan tener y que les están causando un dolor que no quieren sentir y para el que no encuentran otro modo de escapar.

Desorden explosivo intermitente



 Cuando las cosas no salen como desea, la baja tolerancia a la frustración en los adultos puede desencadenar comportamientos  estallidos agresivos de una intensidad desproporcionada que provoca daños a la propiedad o a otras personas. 
En contraste con otras acciones violentas o agresivas, los episodios belicosos no son planificados.
Pueden tomar la forma de "arranques" o "arrebatos" de ira, con síntomas de inicio de minutos a horas antes de pasar a la acción.
La Baja Tolerancia a la Frustación (BTF) lo magnifica todo. Una pequeña ofensa es algo intolerable y da lugar a una rabia exagerada. Para librarse de ella, destroza y golpea, lo cual le proporciona alivio. Después, no se hace responsable de sus actos y culpa a la víctima o a las circunstancias. De este modo se libra de tener que soportar el sentimiento de culpa, lo cual, a su vez, impide todo cambio.

El tratamiento para estas personas suele consistir en técnicas de autocontrol, técnicas para el manejo del estrés y terapia cognitiva para modificar las creencia irracional que desencadenan su conducta violenta y que los llevan a no admitir responsabilidad alguna, como: “son los demás los que me hacen actuar así” o “si me caso con alguien es para siempre y la otra persona no tiene derecho a separarse”. Modificar estas ideas y lograr que admitan que son responsables de sus actos es fundamental de cara al tratamiento. 

Automutilación




Se trata de personas que se dañan a sí mismas de forma intencionada mediante cortes, quemaduras, golpes, etc. Es más frecuente en mujeres y en personas que han sufrido algún trauma en la infancia, como abusos, muerte de un padre, etc. Suelen ser personas perfeccionistas, insatisfechas con su apariencia física y con dificultades pare expresar y controlar sus emociones. El desencadenante más típico es el rechazo de su pareja o de uno de sus padres. En estas ocasiones sienten un dolor emocional muy intenso que no son capaces de soportar y que alivian a través del dolor físico que sí pueden controlar y que suprime todo lo demás. En algunos casos va a más, con cortes cada vez más profundos hasta llegar al suicidio. Suelen describir este comportamiento como adictivo.

Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar

lunes, 2 de enero de 2017

Inteligencia Emocional en el trabajo



Las emociones surgen como reacción a la interpretación personal que hacemos de un hecho o acontecimiento tanto externo como interno. Las emociones, a su vez, generan sentimientos que sirven como mecanismo comunicativo afectando al pensamiento y a las acciones de la persona.

Entre las emociones más frecuentes en el trabajo, podemos encontrar: la satisfacción, el entusiasmo, la confianza, la alegría, el pesimismo, el enojo, la desesperación, el orgullo, el miedo, la decepción, la ansiedad, la preocupación, la frustración, la incertidumbre, la culpa, la tristeza y muchas otras.

 Los eventos están exentos de significado emocional, somos nosotros que tras nuestra interpretación damos significado emocional y en ocasiones podemos distorsionar la realidad. Gestionar nuestras emociones no consiste en hacerlas desaparecer, consiste en entenderlas, regularlas y canalizarlas dirigiendo las situaciones a nuestro beneficio y el de la organización, por lo tanto, las emociones, no son ni positivas ni negativas, sino que depende de como se gestionen para sacarles provecho o no.


La correcta gestión emocional evita problemas en la comunicación, conserva y preserva las relaciones sociales, ayuda a prevenir conflictos y en el caso de que se den, ayuda a resolverlos. Sin una adecuada gestión de la emociones, puede dar lugar a problemas de desempeño y afectar de forma negativa a la productividad de la organización.

Como ya he dicho, las emociones y sentimientos afectan a los pensamientos y comportamientos de las personas, por lo tanto, si por ejemplo estamos enojados en el contexto del trabajo las personas que saben manejar el enojo en la empresa son mucho más exitosos que los que no saben hacerlo, ya que ésta puede llegar a ser una emoción muy destructiva y crear el llamado “efecto enojo” que influye negativamente en el clima laboral. El enfado afecta de forma negativa a la memoria, a la creatividad y la concentración se debilita, los pensamientos se transforman en acusatorios, exagerados, rígidos; se asume todo como un hecho, nos volvemos irracionales. Puede manifestarse con retrasos diarios, sabotear a un colega, convertirlo en rival y desechar ideas de compañeros de equipo.

"Organización 2.0 no pienso en una empresa con presencia y actividad en redes sociales, sino en un modelo de gestión caracterizado por una serie de atributos como: transparencia, participación, colaboración, innovación abierta en red, capacidad conversadora y espíritu (agilidad, informalidad, autenticidad, integridad, añadir valor genuino)." Andrés Ortega

Millones de personas experimentan los efectos dolorosos del enfado o el malestar, a través de enfermedades cardiovasculares, depresión, baja autoestima, migraña, alcoholismo, adicciones a drogas, baja productividad laboral y estrés crónico. Por esto, es muy importante concienciar a las empresas sobre el impacto favorable que podría tener desarrollar este tipo de inteligencia en su gente.


  Cómo se sienten los individuos, que emociones albergan, tiene un impacto muy importante en su comportamiento laboral

 Los sentimientos son un factor muy importante en el mundo de la empresa, aunque se tienda a pensar que no es así, ya que todos tenemos sentimientos y es una necesidad relacionarse, especialmente cuando consideramos la cantidad de tiempo que invertimos en el medio laboral.

Cada vez que los sentimientos son ignorados o minimizados, nos invade, la frustración, la desesperación, desconectamos, incomprendidos, enfadados, infravalorados…



Así, las organizaciones son el lugar perfecto para implantar las competencias de la Inteligencia Emocional, pues el ámbito laboral tiene un papel muy importante en la vida de las personas, por lo que nuestro estado anímico y emocional afecta de forma importante a la vida laboral y mejorando el Capital Emocional de la organización, aumentaremos, la motivación, la claridad de la misión, el compromiso con los objetivos de la empresa, lo que dará lugar a  un incremento de la satisfacción personal y de la productividad, ya que mejorará el clima laboral y se reducirá el absentismo y la rotación de personal.

Si mejora la autoestima de los individuos, habrá una mejor disposición y flexibilidad hacia los cambios por un mejor manejo de los miedos y de la incertidumbre. Con este panorama, gestionar cambios de cultura de empresas por fusiones será mucho más ágil y efectivo. 




que el Capital Emocional en la organización es importante es indiscutible y puede convertirse en una fuente de energía positiva o negativa; esto dependerá de la Inteligencia Emocional de la gente.

 Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar

lunes, 26 de diciembre de 2016

Madres y padres más capaces

 Para mejorar nuestros habilidades como madres y padres, es importante hacer un balance interno de cómo actuamos y de los efectos que tienen nuestras acciones.

dentro de nuestra rutina habitual, en ocasiones, actuamos de forma tan automática que no nos paraos a reflexionar sobre el impacto o la utilidad de muchas de las actuaciones que tenemos como madres y padres.



Tal como dicen, la experiencia no sirve de nada sino se reflexiona sobre ella, os propongo una serie de preguntas reflexivas alrededor de nuestras funciones como educadores.
Son una serie de preguntas que nos van a ayudar a:

  •  Hacernos conscientes de nuestro aprendizaje como madres y padres. 
  •  Nos ayudan a encontrar e identificar nuestras limitaciones, nuestros talentos, estrategias y conocimientos previos y nuevos.
  • Con estas preguntas aprendemos como madres y como padres analizando nuestro propio pensamiento. 
  • Son preguntas que nos van a permitir cambiar nuestra óptica sobre cómo actuamos con nuestras hijas e hijos, 
  • nos van a permitir trazar una estrategia para lograr un objetivo a más largo plazo y no solo solventando el día a día, de forma mecánica y automática.
  • Nos va a ayudar a no reaccionar de forma impulsiva y a reflexionar sobre cuál ha de ser nuestra actitud en cada momento.
  • Nos va a proporcionar algo que el ser humano busca desde tiempos inmemoriales: el control de la situación. Si decidimos de forma consciente cuál va a ser nuestra respuesta, independientemente de los resultados obtenidos, tenemos la sensación de control, la sensación de que no son los acontecimientos los que nos dominan, arrastran y llevan a su terreno.

        Yo decido cómo actuar, yo cojo las riendas de mi vida.

Preguntas  de este tipo hay muchas, solo os dejo un pequeño recopilatorio:
  • Nos hacemos conscientes del tipo de pensamiento que utilizamos para enfrentarnos a los problemas 
    • ¿Qué he aprendido?
  • Describimos la estrategia empleada 
    • ¿Cómo lo he aprendido?
  • Evaluamos la efectividad de las estrategias empleadas 
    • ¿Qué ha sido lo que más me ha costado y lo que menos?¿Lo más y menos eficaz?
  • Podemos planificar y adelantar futuras intervenciones con nuestras hijas e hijos. 
    • ¿Cómo puedo mejorar? ¿Cómo puedo evitar el error y ayudar a todos a crecer?
  • ¿Para qué me ha servido este año? ¿Soy mejor padre y persona que hace un año? ¿Qué he aprendido? ¿Qué cosas debo modificar este año para que mi familia funcione mejor? ¿Qué debo cambiar?
  • ¿Qué ha sido lo más difícil? ¿Y lo más fácil? ¿Y lo más entrañable o divertido? ¿Soy capaz de mejorarlo?
  • ¿Cuáles son los errores que más se han repetido este año con mi hija/o?
  • ¿Qué puedo hacer para que mejore la convivencia en mi familia? ¿Qué puedo hacer para que mi familia sea más feliz? ¿Es mi hijo feliz? ¿Qué he hecho que no ha contribuido a que mi hija/o sea una persona segura y que puedo hacer para ayudarle?
  • ¿Qué he hecho para que mi hija/o se involucre en su cambio y para que aprenda a solucionar sus propios problemas y no sea dependiente de mi?
  • ¿Hemos sido una familia/equipo o cada uno de nosotros ha buscado su camino por separado?

Dentro de nuestras obligaciones como madres y padres está la de educar a nuestras hijas e hijos de forma que les facilite la integración social en la sociedad en la que vive, por ello, es importante aprender estrategias para educar mejor a nuestros hijos e involucrarlos en el proceso, par así, aprender por ellos, aprender con ellos y aprender de ellos.

Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar

lunes, 19 de diciembre de 2016

Comparación y competición



Tal como ya comentaba en mi anterior artículo sobre la competitividad, existe una conducta que genera un gran malestar a las personas muy competitivas, esa es la comparación.

Sin duda, es una conducta de lo más saludable y nos va a permitir tener puntos de referencia en nuestras vidas, pero sólo eso, puntos de referencia. Si valoramos nuestros resultados en función de si hemos ganado o perdido respecto a los resultados de los otros, comenzamos a pensar de forma irracional.
Cuando usamos la comparación con otros para poder confirmar internamente nuestra superioridad o inferioridad en función de los resultados de otros, comenzamos a sufrir emocionalmente, pues la mirada no está puesta en mi esfuerzo y dedicación, sino que doy demasiada importancia a la valoración que me llega desde fuera, así, sustituimos la autovaloración por el reconocimiento externo, por lo que, nuestra autoestima fluctuará según nos llegue una información  u otra, haciéndonosdependientes de los otros.

Ante esta situación, la competitividad ha dejado de ser un factor positivo que nos estimula para autosuperarnos y se ha convertido en una necesidad para demostrar algo a los demás, y para demostrarnos a nosotros mismos nuestra superioridad.



Por todo lo anterior, no resulta muy complicado deducir que las personas competitivas suelen ser bastante inseguras y con escasa autoestima, ya que si hubiera un buen autoconcepto y autoestima y una correcta autovaloración, no existiría la necesidad de competir, ganar o demostrar algo.

Dar mucha importancia al éxito es convertirnos en prisioneros de nuestra propia imagen y vivir en un mundo lleno de tensiones.

Para evitar estos pensamientos que dan lugar a comportamientos competitivos desproporcionados, es recomendable:

• En lugar de compararnos que busquemos nuestro propio reconocimiento.
• No poner tanta atención en el resultado, disfrutemos más del proceso.
• No hacerlo para ganar y si por mero disfrute, porque nos satisface.
• En lugar de estar pendientes de qué pensarán los otros, nos centramos en nosotros.
• En vez de competir, veamos qué podemos aprender de la otra persona.



Se mire desde donde se mire, no deja de ser un trabajo de autoaceptación, un trabajo para liberarnos de la esclavitud de la opinión externa, para no caer en la competitividad con la intención de satisfacer el orgullo o la inseguridad y cambiar la comparación por admiración y reconocimiento a los demás.

Entiendo la dificultad de vivir sin competir, pero si no nos queda más remedio, por lo menos aprendamos tanto del fracaso como del éxito, dándole la importancia necesaria y sin apegarnos a ninguno de los dos, como dice Kipling.



Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar




lunes, 5 de diciembre de 2016

El problema de la competitividad


Existe una gran polémica alrededor de si la competitividad es buena o es mala. Es recomendable o no es recomendable. ¿Hay que estimularla en la escuela o en los más pequeños? ¿O de lo contrario erradicarla?

Pues bien, empecemos por el principio y por algo que a mi me gusta hacer antes de comenzar a debatir sobre un concepto: saber cuál es su definición, pue tendemos a hablar sobre un tema sin tener clara su definición.

Por competitividad se entiende la búsqueda de un resultado óptimo que esté por encima de otros resultados. Por lo tanto, competir, en principio, no es negativo, ya que implica una voluntad de superación y evolución.


¿Entonces? ¿Por qué tanta polémica? 


Sencillo, los problemas empiezan cuando se usa la competición para conseguir aprobación y admiración por parte de los demás. En esta situación, algunas personas son capaces de todo con tal de lograr la tan deseada aprobación y admiración por parte de los otros, llegando a competir en cualquier ámbito y con cualquier persona, ya sea hermano, pareja, amigo o, incluso, con la primera persona que se cruza en su camino.

Esa actitud es demoledora para la persona que entiende mal la competitividad. Mal entendida también por nuestra sociedad, donde ya desde el sistema educativo en todas sus fases, nos empuja hacia una competitividad insana, ya que fomenta la comparación, la automatización y el resultado en lugar de otros aspectos más sanos como pueden ser el proceso, la creatividad y las aptitudes e intereses personales.


Si a esto le sumamos la publicidad, la televisión, el consumismo… todo nos recuerda una y otra vez que tenemos que ser mejores y tener más que el vecino.

La competición mal entendida, mal utilizada se convierte en la búsqueda de un reconocimiento basado en la comparación y el fracaso de otros. Aspecto por lo que esa actitud nunca consigue una satisfacción real, no te hace sentir pleno, por lo que acaba atrapando en un círculo del que resulta complicado escapar: cansancio, estrés, envidia, malestar, ansiedad, inseguridad, perfeccionismo excesivo, comparación constante… son algunos de los efectos de una competitividad mal entendida o llevada al extremo.



 Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar