lunes, 20 de marzo de 2017

No pero sí

Sé que no resulta fácil decir NO. Tenemos miedo a quedar mal, a ofender al otro, a perjudicarlo, a salir perjudicados..., por ello preferimos decir si y ya me como yo el marrón.

Pero, ¿podemos decir NO sin quedar mal, sin sentirnos mal y sin salir perjudicados? La respuesta es sí. Veamos cómo.

lunes, 6 de marzo de 2017

La fuerza de la Actitud


Sé que en nuestro día a día no resulta fácil recordar todos aquellos consejos, instrucciones o
pensamientos que nos dedican los demás con toda su buena intención.

Para poder conseguir recordar esos consejos, hemos de utilizar todos los recursos que tenemos a mano.

Son las dos caras de la misma moneda, lo que si está en nuestra mano es eligir la cara de la moneda que queremos

Tengo pacientes que prefieren leer en lugar de escuchar, otros visualizar vídeos o escuchar música. Esto es importante tenerlo en cuenta en la medida en que cada mensaje que envío cale en lo más profundo de la persona. En mi terapia no trabajo a nivel superficial, trabajo a un nivel profundo en la persona, la intención es modificar, eliminar o substituir aquellos principios de nuestra filosofía de vida que nos hacen la vida imposible.

En el siguiente vídeo, podréis ver como aquello que para muchos de nosotros sería una autentica desgracia, con un adecuada concepción filosófica de la vida, se convierte incluso en una ventaja.


SOY UNA PERSONA AFORTUNADA

Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar


lunes, 20 de febrero de 2017

Por qué fracasa un líder



Si hace unas semanas hablábamos sobre qué hacer para llevarte mal con tus compañeros de trabajo y en otra ocasión analizábamos qué características debía tener un líder, esta vez, indicaré los principales errores que pueden cometer aquellas personas que ostentan un cargo de autoridad donde el liderazgo es una competencia necesaria para el buen desarrollo laboral.

1. No controlar los detalles


Un buen líder nunca está demasiado ocupado. Ha de tener suficiente flexibilidad mental como para cambiar de planes si la situación lo requiere o prestar atención a una emergencia. esa falta de flexibilidad mental denota cierta incompetencia. Un buen líder controla todos los  detalles relacionados con su posición.por lo que no debe delegar los detalles a asistentes.

2. Mala disposición para hacer cosas modestas


Si la ocasión lo exige, un buen líder se arremangará y se pondrá con cualquier cosa que le pidan, por muy modesta que pueda ser, es una actitud propia un buen líder.


3. Esperar gratificación por conocimiento y no por hacer


Hoy en día no se valora el conocimiento en sí, sino qué eres capaz de hacer o de que otros hagan con ese conocimiento.

4. Temor a la competencia


un  líder que teme que cualquier persona de su equipo pueda ocupar su puesto, tendrá lugar más tarde o más temprano. Un buen líder forma y entrena a su equipo para que rindan lo mejor posible y delegar aquello que considere adecuado. Así, la influencia del líder se puede extender de tal forma que por si sólo nunca sería capaz. Se valora la habilidad para hacer que los otros trabajen, generando una mayor eficacia en los demás, estimularlos y motivarlos a trabajar bien.



5. Falta de imaginación


Sin imaginación, el líder es incapaz de superar las emergencias, y de crear planes que le permitan guiar con eficacia a sus seguidores.

6. Egoísmo



Un buen líder es generoso, no exige honor alguno, le gusta ver cómo sus colaboradores reciben esos honores, pues sabe que repercutirán positivamente en su equipo de trabajo, ya que el reconocimiento y las recomendaciones también tienen un valor muy importante para las personas, en ocasiones, más que el dinero.

7. Falta de templanza


Los seguidores no respetan a los líderes intemperantes, sin autocontrol emocional y despóticos ya que  destruye la resistencia y la vitalidad de cualquiera que se deje llevar por ella.



8. Deslealtad


El líder que no sea leal con su organización y con su equipo, con quienes está por encima de él y con quienes están por debajo, no podrá mantener mucho tiempo su liderazgo. La falta de lealtad es una de las principales causas de fracaso en todos los terrenos de la vida.

9. Centrado en la autoridad


Un buen líder no necesita imponer su autoridad para ganarse el respeto de los demás. Es a través sde su conducta y actos como logra ganarse el respeto y la autoridad, sin utilizar la fuerza, sin atemorizar  a los otros.

10. Insistir en el título


 El líder competente no necesita ‘títulos’ para obtener el respeto de sus seguidores. El hombre que insiste demasiado en su título, generalmente no tiene mucho más en qué apoyarse. Las puertas de la oficina de un verdadero líder permanecen abiertas para todos aquellos que deseen entrar, y su lugar de trabajo está tan libre de formalidad como de ostentación.

Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar


lunes, 6 de febrero de 2017

El arte de discutir




He de reconocer que el mundo de la pareja, o mejor dicho, el mundo de los conflictos de pareja, es todo un mundo. Esos conflictos muchas veces están basados en ideas o creencias preconcebidas de qué "debería ser" una pareja, y en algunos casos, están fuera de la realidad. Una pareja está formada por dos personas, dos personas con diferentes experiencias y diferentes formas de interpretar, valorar y almacenar esa experiencia, cosa que, en algunos casos, son fuente de conflicto. 

En un artículo extraído de el diario el El País que os recomiendo que os leáis, entre otros aspectos interesantes, presenta una serie de consejos para transformar los conflictos dañinos en procesos constructivos:

"Para ello, los especialistas en conflictos interpersonales recomiendan proceder así, en lugar de optar por su opuesto negativo:

lunes, 23 de enero de 2017

Nos separamos. ¿Y los niños?



Las consecuencias de la separación o divorcio en los niños no siempre tienen los mismos efectos, ya que estos varían en función de diferentes variables o factores.
Aspectos como el grado de conflicto de los padres antes de la separación, la calidad den vínculo emocional con los progenitores, el nivel socio-económico o los estilos de vida, hace que el impacto de la separación o divorcio difiera de un niño a otro.  
Respecto al niño, su edad, las explicaciones que puede recibir al respecto, si los niños mantienen o no relación con ambos progenitores..., afectará de una manera u otra a la salud emocional de los pequeños de la casa.

Por ello, diferentes profesionales recomiendan una serie de acciones a tener en cuenta a la hora de intentar reducir el impacto emocional negativo en las niñas y niños ante una separación. 

Jesús García Pérez, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Social, recomienda:

  • Exprésale tu cariño constantemente y habla con ellos todas las veces que sea necesario de forma clara y honesta, escuchándoles bien y comprobando que no les queda ninguna duda.
  • Dedique al menos unos minutos para estar con sus hijos, preferentemente haciendo algo que les guste.
  • Recuérdeles que no tienen la culpa de la separación, y que tampoco pueden hacer nada para unirles de nuevo.

  • Observe los cambios de conducta que puedan tener.
  • Mantenga la misma estructura, límites y disciplina de siempre, pues esto les dará tranquilidad y seguridad.
  • Apoye las relaciones de sus hijos con la familia de su ex pareja, a menos que sean perjudiciales para ellos.
  • Busque ayuda en familiares y amigos para manejar las emociones.
  • Cuanto mejor esté con su ex pareja, mejor se encontrarán los niños.
  • No deje que su hijo esté en mitad del conflicto, ni mucho menos que sea un árbitro.


  • No hable mal de su ex pareja delante de ellos.
  • No use a sus hijos para averiguar cosas de su ex pareja.
  • No compita con su ex pareja por el amor de sus hijos.
  • No se refugie en los niños para sentirse mejor (si necesita hablar, busque un amigo, no use a los niños como confidentes).
  • No les mienta ni les engañe, en este momento, deben saber que pueden confiar en usted.
Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar

lunes, 16 de enero de 2017

Adicciones y tolerancia a la frustración




Nuestro lenguaje, en muchas ocasiones nos induce a error. Cuando decimos que algo es adictivo, la verdad es que pocas cosas son adictivas en sí mismas, si acaso, es la persona que tiene una personalidad adictiva, ya que, en cualquier caso, el ser humano tiene la capacidad de controlar sus impulsos, si aprende a hacerlo como demuestran miles de casos en que las personas han aprendido a controlar sus impulsos, como son los exalcohólicos, exfumadores o extoxicómanos, etc.
"La baja tolerancia a la frustración es siempre el rasgo más típico y consistente en persona con problemas de adición" 

Si a eso le sumamos la falta de habilidades sociales para enfrentar las cosas de la vida, es probable que la ansiedad que le genera la situación le obligue a evitarla y huir y una manera de hacerlo sea el alcohol, con el que se desinhibe, se tranquiliza y puede disfrutar de sus relaciones con los demás. 




Con el consume de alcohol, aparece un problema añadido: el síndrome de abstinencia, que debido a su baja tolerancia al sufrimiento se ve magnificado, no lo puede soportar y bebe, no ya para sentirse bien con los demás, sino para no sentirse tan mal. Es un callejón sin salida, cuanto más bebe, más sufre y a mayor sufrimiento mayor deseo de evitarlo. Paradójicamente, aquello que causa el dolor es lo mismo que lo alivia. Por eso para el adicto es tan difícil escapar de su adicción.

Adictos al tabaco


Los fumadores son distintos, pues los cambios fisiológicos producidos en el organismo por el tabaco desaparecen al cabo de una semana aproximadamente sin fumar. Por lo que en una semana, el cuerpo del fumador vuelve a la normalidad y debería poder superar su adicción en un mes tranquilamente, pero no es así. 
Aún se conserva el hábito, que no es otra cosa que la falta de controlar un impulso repetido cientos de veces y desencadenado por multitud de estímulos ambientales como comer, tomar café o beber alcohol.



 Así, a menor tolerancia a la frustración mayor dificultad para dejar de fumar. Es una molestia demasiado grande que muchos no están dispuestos a soportar. Centrados más en el ahora, en satisfacer el deseo del momento, prefieren no pensar en las consecuencia a largo plazo, que es un pensamiento que produce malestar.

El juego patológico


Los ludópatas piensan a menudo en el juego: hacen planes, idean nuevos modos de jugar, piensan en las deudas contraídas, en cómo recuperar el dinero perdido, etc. Suelen ocultar a los demás el alcance de su implicación en el juego y algunos cometen actos delictivos para conseguir el dinero que necesitan.




Utilizan el juego como una forma de escapar de los problemas y sentirse mejor, aliviando de ese modo sentimientos negativos como tristeza, culpa, o cualquier otra emoción que no quieren sentir. Cuando ganan alardean de sus victorias, su autoestima aumenta, se sienten bien y se olvidan de todo lo demás. El juego llena sus vidas y su mente y no deja sitio para los problemas que puedan tener y que les están causando un dolor que no quieren sentir y para el que no encuentran otro modo de escapar.

Desorden explosivo intermitente



 Cuando las cosas no salen como desea, la baja tolerancia a la frustración en los adultos puede desencadenar comportamientos  estallidos agresivos de una intensidad desproporcionada que provoca daños a la propiedad o a otras personas. 
En contraste con otras acciones violentas o agresivas, los episodios belicosos no son planificados.
Pueden tomar la forma de "arranques" o "arrebatos" de ira, con síntomas de inicio de minutos a horas antes de pasar a la acción.
La Baja Tolerancia a la Frustación (BTF) lo magnifica todo. Una pequeña ofensa es algo intolerable y da lugar a una rabia exagerada. Para librarse de ella, destroza y golpea, lo cual le proporciona alivio. Después, no se hace responsable de sus actos y culpa a la víctima o a las circunstancias. De este modo se libra de tener que soportar el sentimiento de culpa, lo cual, a su vez, impide todo cambio.

El tratamiento para estas personas suele consistir en técnicas de autocontrol, técnicas para el manejo del estrés y terapia cognitiva para modificar las creencia irracional que desencadenan su conducta violenta y que los llevan a no admitir responsabilidad alguna, como: “son los demás los que me hacen actuar así” o “si me caso con alguien es para siempre y la otra persona no tiene derecho a separarse”. Modificar estas ideas y lograr que admitan que son responsables de sus actos es fundamental de cara al tratamiento. 

Automutilación




Se trata de personas que se dañan a sí mismas de forma intencionada mediante cortes, quemaduras, golpes, etc. Es más frecuente en mujeres y en personas que han sufrido algún trauma en la infancia, como abusos, muerte de un padre, etc. Suelen ser personas perfeccionistas, insatisfechas con su apariencia física y con dificultades pare expresar y controlar sus emociones. El desencadenante más típico es el rechazo de su pareja o de uno de sus padres. En estas ocasiones sienten un dolor emocional muy intenso que no son capaces de soportar y que alivian a través del dolor físico que sí pueden controlar y que suprime todo lo demás. En algunos casos va a más, con cortes cada vez más profundos hasta llegar al suicidio. Suelen describir este comportamiento como adictivo.

Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar

lunes, 2 de enero de 2017

Inteligencia Emocional en el trabajo



Las emociones surgen como reacción a la interpretación personal que hacemos de un hecho o acontecimiento tanto externo como interno. Las emociones, a su vez, generan sentimientos que sirven como mecanismo comunicativo afectando al pensamiento y a las acciones de la persona.

Entre las emociones más frecuentes en el trabajo, podemos encontrar: la satisfacción, el entusiasmo, la confianza, la alegría, el pesimismo, el enojo, la desesperación, el orgullo, el miedo, la decepción, la ansiedad, la preocupación, la frustración, la incertidumbre, la culpa, la tristeza y muchas otras.

 Los eventos están exentos de significado emocional, somos nosotros que tras nuestra interpretación damos significado emocional y en ocasiones podemos distorsionar la realidad. Gestionar nuestras emociones no consiste en hacerlas desaparecer, consiste en entenderlas, regularlas y canalizarlas dirigiendo las situaciones a nuestro beneficio y el de la organización, por lo tanto, las emociones, no son ni positivas ni negativas, sino que depende de como se gestionen para sacarles provecho o no.


La correcta gestión emocional evita problemas en la comunicación, conserva y preserva las relaciones sociales, ayuda a prevenir conflictos y en el caso de que se den, ayuda a resolverlos. Sin una adecuada gestión de la emociones, puede dar lugar a problemas de desempeño y afectar de forma negativa a la productividad de la organización.

Como ya he dicho, las emociones y sentimientos afectan a los pensamientos y comportamientos de las personas, por lo tanto, si por ejemplo estamos enojados en el contexto del trabajo las personas que saben manejar el enojo en la empresa son mucho más exitosos que los que no saben hacerlo, ya que ésta puede llegar a ser una emoción muy destructiva y crear el llamado “efecto enojo” que influye negativamente en el clima laboral. El enfado afecta de forma negativa a la memoria, a la creatividad y la concentración se debilita, los pensamientos se transforman en acusatorios, exagerados, rígidos; se asume todo como un hecho, nos volvemos irracionales. Puede manifestarse con retrasos diarios, sabotear a un colega, convertirlo en rival y desechar ideas de compañeros de equipo.

"Organización 2.0 no pienso en una empresa con presencia y actividad en redes sociales, sino en un modelo de gestión caracterizado por una serie de atributos como: transparencia, participación, colaboración, innovación abierta en red, capacidad conversadora y espíritu (agilidad, informalidad, autenticidad, integridad, añadir valor genuino)." Andrés Ortega

Millones de personas experimentan los efectos dolorosos del enfado o el malestar, a través de enfermedades cardiovasculares, depresión, baja autoestima, migraña, alcoholismo, adicciones a drogas, baja productividad laboral y estrés crónico. Por esto, es muy importante concienciar a las empresas sobre el impacto favorable que podría tener desarrollar este tipo de inteligencia en su gente.


  Cómo se sienten los individuos, que emociones albergan, tiene un impacto muy importante en su comportamiento laboral

 Los sentimientos son un factor muy importante en el mundo de la empresa, aunque se tienda a pensar que no es así, ya que todos tenemos sentimientos y es una necesidad relacionarse, especialmente cuando consideramos la cantidad de tiempo que invertimos en el medio laboral.

Cada vez que los sentimientos son ignorados o minimizados, nos invade, la frustración, la desesperación, desconectamos, incomprendidos, enfadados, infravalorados…



Así, las organizaciones son el lugar perfecto para implantar las competencias de la Inteligencia Emocional, pues el ámbito laboral tiene un papel muy importante en la vida de las personas, por lo que nuestro estado anímico y emocional afecta de forma importante a la vida laboral y mejorando el Capital Emocional de la organización, aumentaremos, la motivación, la claridad de la misión, el compromiso con los objetivos de la empresa, lo que dará lugar a  un incremento de la satisfacción personal y de la productividad, ya que mejorará el clima laboral y se reducirá el absentismo y la rotación de personal.

Si mejora la autoestima de los individuos, habrá una mejor disposición y flexibilidad hacia los cambios por un mejor manejo de los miedos y de la incertidumbre. Con este panorama, gestionar cambios de cultura de empresas por fusiones será mucho más ágil y efectivo. 




que el Capital Emocional en la organización es importante es indiscutible y puede convertirse en una fuente de energía positiva o negativa; esto dependerá de la Inteligencia Emocional de la gente.

 Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar