lunes, 5 de diciembre de 2016

El problema de la competitividad


Existe una gran polémica alrededor de si la competitividad es buena o es mala. Es recomendable o no es recomendable. ¿Hay que estimularla en la escuela o en los más pequeños? ¿O de lo contrario erradicarla?

Pues bien, empecemos por el principio y por algo que a mi me gusta hacer antes de comenzar a debatir sobre un concepto: saber cuál es su definición, pue tendemos a hablar sobre un tema sin tener clara su definición.

Por competitividad se entiende la búsqueda de un resultado óptimo que esté por encima de otros resultados. Por lo tanto, competir, en principio, no es negativo, ya que implica una voluntad de superación y evolución.


¿Entonces? ¿Por qué tanta polémica? 


Sencillo, los problemas empiezan cuando se usa la competición para conseguir aprobación y admiración por parte de los demás. En esta situación, algunas personas son capaces de todo con tal de lograr la tan deseada aprobación y admiración por parte de los otros, llegando a competir en cualquier ámbito y con cualquier persona, ya sea hermano, pareja, amigo o, incluso, con la primera persona que se cruza en su camino.

Esa actitud es demoledora para la persona que entiende mal la competitividad. Mal entendida también por nuestra sociedad, donde ya desde el sistema educativo en todas sus fases, nos empuja hacia una competitividad insana, ya que fomenta la comparación, la automatización y el resultado en lugar de otros aspectos más sanos como pueden ser el proceso, la creatividad y las aptitudes e intereses personales.


Si a esto le sumamos la publicidad, la televisión, el consumismo… todo nos recuerda una y otra vez que tenemos que ser mejores y tener más que el vecino.

La competición mal entendida, mal utilizada se convierte en la búsqueda de un reconocimiento basado en la comparación y el fracaso de otros. Aspecto por lo que esa actitud nunca consigue una satisfacción real, no te hace sentir pleno, por lo que acaba atrapando en un círculo del que resulta complicado escapar: cansancio, estrés, envidia, malestar, ansiedad, inseguridad, perfeccionismo excesivo, comparación constante… son algunos de los efectos de una competitividad mal entendida o llevada al extremo.



 Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar

lunes, 14 de noviembre de 2016

lunes, 31 de octubre de 2016

6 cosas de tu vida que puedes controlar

Una actitud inteligente, racional y adaptativa sería aquella que se centrase en modificar aquellos aspectos de nuestra vida que estén A nuestro alcance. Si nos focalizamos en aquello que podemos controlar, nos acercamos más a la felicidad.

Pensad que tomamos una gran cantidad de decisiones a lo largo del día, de estás, aquellas que resultan ser positivas, son aquellas nos hacen sentir bien, son aquellas que, a pesar del esfuerzo que nos puedan conllevar, nos acercan un poco más a nuestros objetivos.

Así que para acercarnos más a la tan deseada felicidad, hay que dejar de lado aquello que no podemos controlar y utilizar nuestro tiempo y recursos en aquello que sí podemos dominar y controlar.

 La respiración


La mayoría de personas no somos conscientes de nuestra respiración, lo hacemos de forma tan automatizada, que perdemos la consciencia del acto de respirar. Al concentrarse en ella, la  respiración se convierte en una fuente de relajación, en un pensar a cámara lenta.



Ante una situación o acontecimiento desagradable, respira profundamente y centrate en tu respiración, no en lo malo o negativo de la situación. Cuenta cuando inspires y cuando expires. La mejoría es rápida. Luego, seguiremos trabajando el exceso de importancia que damos a las cosas que no son tan importantes.

El diálogo interno


Todos nos hablamos a nosotros mismos. Nos auto-felicitamos o auto-criticamos. Si esa auto-crítca es muy negativa y destructiva, es un escollo importante para lograr nuestra felicidad.
Si hacemos consciente el número de veces que nos auto-criticamos duramente a lo largo del día, alucinarás con la de veces que nos criticamos y la dureza con la que lo hacemos.


Hay un psicólogo que decía que si le habláramos a los demás tan mal como nos hablamos a nosotros mismos, no tendríamos ningún amigo.

Cambia ese diálogo interno por un diálogo en positivo, reconoce tus errores pero dales tintes de aprendizaje, convierte tus problemas en retos o desafíos. con estos cambios, tu actitud empieza a cambiar. Háblate con compasión, nadie es perfecto.

La gratitud


Se agradecido todos los días, contigo y con los demás. Ser agradecido y agradecer lo que tenemos nos ayuda a centrarnos en la cara optimista de la vida, reforzando tu perseverancia antes los retos y desafíos diarios.



Tu aptitud física y mental


Hacer ejercicio, moverse, pasear..., son situaciones que nos permiten no pensar en nada, desconectar de nuestra rutina diaria, y es que el movimiento ayuda a liberar tu mente y tu cuerpo para mejorar tu potencial creativo.



Entrena tu cerebro. Tan fácil como hacer un Sudoku, crucigramas,  leer libros de no ficción o incluso meditando, pues con unos pocos minutos de meditación, se aumenta la concentración, baja la ansiedad y el estrés e, incluso, disminuye el dolor físico.

La dieta


La comida basura hace a tu cuerpo y a tu cerebro lentos, el consumo excesivo de azúcar está relacionado con un montón de enfermedades, sin hablar de los cambios de humor que afectan también, a nuestra productividad.


Lo mismo ocurre con los alimentos procesados, que pueden causar o agravar enfermedades crónicas como la diabetes, la obesidad, e incluso el cáncer de mama. Corregir algunos hábitos e ingerir comida más sana y saludable como verduras o frutas, nos ayudará a mejorar nuestra salud y nuestro estado anímico.

El sueño




El sueño es fundamental para el enfoque, la concentración, el trabajo y el rendimiento académico, mantener tu apetito bajo control y una serie de otros resultados positivos para la salud.



Lo más importante es establecer una rutina de sueño. Si te cuesta conciliar el sueño y tu cerebro no puede calmarse, di para ti mismo: “Estoy orgulloso del trabajo que he logrado hoy, voy a dejar que mi cerebro y mi cuerpo descanse ahora.” Y disfruta de un buen descanso.

Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar


lunes, 17 de octubre de 2016

Cómo ser coherentes con nuestras hijas e hijos


Hay que reconocerlo, ser coherente con nuestras hijas e hijos no es tarea fácil. Nos falta coherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos. 

¿Qué es lo que no funciona?
  
Percibimos e interpretamos de forma muy diferente los comportamientos de las otras personas respecto de los nuestros. 

Cuando alguien no acaba un trabajo que tenía que hacer, es un perezoso, si no lo acabamos nosotros es porque teníamos cosas más importantes que hacer.

Cuando una niña o un niño llora o patalea, es un maleducado, o intenta llamar la atención, cuando somos nosotros que tenemos un mal y estamos tristes y de mal humor, entonces necesitamos consuelo, paciencia y comprensión.

No está permitido que los niños griten o digan palabrotas pero cuando nosotros las decimos, es o porque nos han provocado o porque si no es así, no nos hacen caso. 



Cuando nuestros hijos se pelean y pegan a otros niños les pegamos porque pegar está mal!!!!???? (No hay quién lo entienda). 


Cuando los otros son lentos nosotros somos meticulosos.

Cuando los pequeños defienden con fuerza lo que para ellos es importante es un egoísta y un cabezota pero cuando somos nosotros, defendemos nuestros derechos porque no nos queremos dejar pisotear.

Cuando alguien  llega tarde a una cita es un irresponsable pero cuando lo hacemos nosotros es porque estamos  muy atareados o porque los demás te han impedido ser puntual.

Como estos podríamos poner mil ejemplo, pero una cosa si nos tienen que quedar clara,  nos aclaramos o nuestros hijos se volverán locos con nuestras incoherencias y perderemos credibilidad!



Para controlar esas incoherencias, existen unas acciones que podemos hacer antes de hacer o decir nada sobre el comportamiento de nuestros hijos.

  • ¿Qué es lo que necesita en estos momentos? ¿Qué le riña o que le de ejemplo? ¿Qué lo castigue o le comprenda?
  • ¿Qué es lo que quiero que aprenda con mi actuación?

La educación basada en la coherencia se sustenta en tres valores imprescindibles:
  • El amor
  • El respeto
  • El sentido de la justicia

Si alguno de estos tres valores no está presente, falla nuestro proyecto educativo. 

Hay una serie de preguntas, basadas en estos tres valores principales que nos podemos hacer antes de cualquier intervención con nuestros hijos.

Con ellas conseguimos diferentes cosas importante. Por un lado, nos permite interpretar de forma diferente lo que ha sucedido, responder con más calma y tranquilidad y aplicar una conducta mucho más efectiva por intensa y duradera. 

Este tipo de preguntas van más allá de una simple forma correcta de comportarse y tratar a nuestras hijas e hijos, también son importantes porque tienen un fuerte impacto tanto en la estabilidad psicológica y emocional de tu hijo como en la estabilidad familiar.

  1. ¿Con mi comportamiento, ¿qué le estoy enseñando?
  2. ¿Me guía mi amor cuando le riño por un comportamiento negativo o lo hago por cansancio, ego o comodidad?
  3. Si continúo haciendo lo que hago, ¿se arreglará el problema?
  4. Mis métodos educativos, ¿fomentan o rompen mi relación con mi hijo?
  5. ¿Podría hacer lo que hago utilizando métodos más respetuosos con mi hijo?
  6. Cuando mi hijo me obedece, ¿lo hace de forma forzada, obligado o temeroso más que por convicción?
  7. Con mi intervención, ¿le estoy enseñando a solucionar sus problemas o lo hago dependiente de mí?
  8. Con mis palabras, ¿lo ayudo a crecer en seguridad o estoy minando su autoestima?
  9. ¿Cuál es el verdadero motivo de su comportamiento? ¿Cuál es el verdadero problema? ¿Su comportamiento o los sentimientos que han generado ese comportamiento?
Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar



domingo, 25 de septiembre de 2016

No soy lo que digo: estrategias compensatorias



Todos tenemos cosas de nosotros que no nos gustan. Nuestro entorno nos hace creer que hay aspectos personales más deseables que otros. Entre las muchas estrategias que, en ocasiones utilizamos, estan las estrategias compensatorias o protectoras, que es la forma como contrarrestamos aquello que no nos gusta de nosotros mismos, intentamos ocultarlo alardeando de todo lo contrario.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Mitos sobre la ansiedad y el miedo fóbico.


Hablamos de fobia cuando existe un miedo intenso y persistente a objetos o situaciones específicas que pueden estar presentes en el momento en que sentimos esta emoción, o incluso podemos anticiparlo. En consecuencia, tenemos una respuesta de ansiedad y sentimos un gran malestar. Además, ese miedo interfiere en nuestra vida cotidiana, no pudiendo realizar actividades que nos gustaría realizar.

A continuación vamos a desvelar algunos mitos sobre las fobias y la ansiedad.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Liderazgo y su impacto en las personas





Es sorprendente ver cómo el exceso de ego, la imprudencia o la estupidez de algunas personas, puede generar una serie de comportamientos y actitudes que lleven a provocar el hundimiento del Titànic o la desaparición de muchas organizaciones.

Aquellas personas que gestionan las organizaciones fomentando las relaciones humanas basadas en el miedo, la desconfianza y la rivalidad y la competitividad desaforada, acaba generando un clima laboral que produce un pernicioso efecto conocido como desafección emocional y que se da tanto en grandes como en pequeñas organizaciones.



Ahora más que nunca, es necesaria una dirección que lidere desde el entusiasmo, que fomente la confianza, el respeto, la cooperación y que valore y reconozca la contribución de todas las personas al resultado obtenido.

Una dirección que desde el ejemplo personal, genere ilusión, entusiasmo, sentimiento y orgullo de pertenencia, que encienda la creatividad e ilusión de sus trabajadores y trabajadoras para afrontar los retos del día a día y encarar el futuro con confianza.

"Los líderes excepcionales se esfuerzan en fomentar la autoestima de su personal. Si las personas creen en ellas mismas es asombroso lo que pueden llegar a conseguir" Sam  Walton

Pero no olvidemos una tendencia muy humana: la de delegar responsabilidades que nos son propias.
Es por ello, que nosotros, desde nuestra posición también nos podemos liderar, producir pequeños cambios en nuestro entorno, disfrutando de lo que hacemos, cooperando con los demás, desarrollando relaciones de confianza, superando las habituales grupos,clanes o "sectas", que entienden la gestión como un medio para servirse a sí mismos, en lugar de un auténtico liderazgo de servicio a los demás.
"Cada uno, desde su posición puede liderarse a sí mismo y producir un pequeño cambio en su entorno."
Todos tenemos, hemos tenido o tendremos jefes que gestionan desde el miedo, la represión, la desconfianza, que intentan empequeñecerte, robándote tu ilusión y optimismo, para que no les hagas sombra y pongas en evidencia su falta de profesionalidad.


Ante dichas situaciones, debes tener claras tus prioridades y tu posición en el el mundo y el lugar que ocupa el trabajo en tu vida. entender en trabajo como un medio, y no un fin en sí mismo, te permite conseguir la fuerza suficiente para afrontar la vida, la familia y el trabajo.
Poner en primer lugar lo más importante (la familia), hace que se tenga "fuerza" para afrontar lo que viene después.

Ojo con los parásitos emocionales, que intentarán robarte tu ilusión, tu entusiasmo. Desde tu nueva posición, tienes la fuerza necesaria para rechazar a quien fomenta el miedo, conseguir la valentía necesaria para negarte a ese chantaje, con la satisfacción de ser coherente con tu humanidad, la búsqueda de tu felicidad.

Para acabar, no dejes nunca de superarte a ti mismo, de sacar tu mejor versión, para conocerte mejor y ser fuente de inspiración para otros y inspirándote y aprendiendo de los demás mirando siempre su mejor versión, transformando tu entorno y haciendo de él y del mundo un lugar mejor.


El auténtico liderazgo es servicial, no se sirve de otros, y promueve el auto-desarrollo de las personas y de la organización misma, consiguiendo mediante la función directiva que la suma del todo sea mayor que la suma de las partes.

Haz lo que amas, ama lo que hagas
Toni Aznar