Las personas pensamos de forma muy curiosa.
Sufrimos frustrados por lo que desearíamos que fuera y no es, por lo que esperábamos que hubiera sido y no fue, por lo que queremos que sea y no llega, estamos viviendo en un pasado que ya pasó o un futuro que está por llegar y no disfrutamos del momento presente.
Esa falta de vivir en el tiempo presente, nuestro tiempo real, hace que generamos pensamientos negativos repetitivos y nos anclamos en sentirnos víctimas, nuestro pesar aumenta y se vuelve adictivo. Nos sentimos víctimas porque tenemos la sensación de que no controlamos lo que nos pasa en la vida, y así es. No podemos controlar la gran mayoría de las cosas que nos pasan en la vida, lo que sí podemos controlar es cómo reaccionamos ante lo que nos pasa en la vida.
Cuando cavilamos mucho sobre lo que no funciona, nos agotamos mental y emocionalmente, acumulamos malestar y no podemos decidir con claridad.
- Si damos vueltas siempre a lo que no funciona, acabaremos agotados mentalmente.
- Controlar los pensamientos negativos y tomar perspectiva posibilita el cambio y aminora el dolor.
Pero, si el problema lo interpretamos como una oportunidad, como la cara buena de la misma moneda, así, generaremos pensamientos constructivos, realistas, optimistas, estimulantes y estimuladores del cambio.
