A algunos de mis pacientes, durante las sesiones, les explico que la forma de cambiar nuestra forma de pensar, de creer y, por lo tanto, de sentir y de actuar se basa en adquirir nuevos pensamientos, nuevas formas de entender el mundo, más saludables y adaptativos.
Pero con eso no es suficiente. Todos, con un poco de práctica, sabiendo qué características tiene una idea irracional podemos reconocer esos pensamientos o ideas irracionales, (p. ej. “necesito tener pareja para ser feliz” exagerada, desadaptativa y generadora de mucho malestar emocional) pero, por qué, a pesar de ello, los seguimos manteniendo?
Muy fácil, hemos creado una serie de argumentos de peso que nos ayudan a mantener esas ideas o creencias erróneas, exageradas, desadaptativas y productoras de mucho, mucho malestar emocional. Por ello, no solo debemos encontrar ideas o creencias más racionales, sino también esos argumentos que nos ayuden a sostenerlas y mantenerlas contra viento y marea, tal como hacemos con las irracionales.
Pero hoy vamos a hablar de algo diferente,