jueves, 17 de abril de 2014

Controlando la Ira.

Muchas personas reaccionan con rabia cuando se sienten amenazadas porque una situación es interpreta como una amenaza.

CAMBIAR EL PENSAMIENTO
En su acepción más positiva, la ira tiene como objetivo darnos fuerza para protegernos y poder sobrevivir. Pero muchas veces mostramos exacerbación cuando no la necesitamos. Esta emoción tiene consecuencias a nivel fisiológico, pero también conlleva que las personas a su alrededor se sienten incómodas, amedrantadas, con miedo y deseos de alejarse. Nadie quiere relacionarse con una persona que estalla de forma descontrolada y que dice y hace cosas que luego cuesta olvidar, y que en muchos casos condicionan el trato de por vida.

Esta forma de actuar tiene un claro desencadenante: el pensamiento
. El iracundo está valorando el contexto como algo terrible, y sinceramente no lo es, salvo que detrás de usted corra un lobo salvaje.