martes, 9 de septiembre de 2014

Filosofía de vida


Por filosofía de vida podemos entender el conjunto de creencias, necesidades y puntos de vista que orientan el pensamiento, la conducta, y el sentimiento de la persona que la tiene, en determinada dirección.

Así, todos tenemos una filosofía de vida y es un resumen perfecto de lo que eres, de lo que quieres para tu vida y de cómo debes actuar en cada situación de tu día a día para sentirte pleno, útil y libre como persona.

Esa filosofía de vida, determina tu actitud ante los sucesos de la vida. Según Floyd Allport, "una actitud es una disposición mental y neurológica, que se organiza a partir de las experiencias que ejerce una influencia sobre las reacciones del individuo respecto de todas las situaciones". Por ello, la actitud como disposición mental es muy importante para producir cambios en nuestra filosofía de vida. Si decidimos cambiar nuestra filosofía de vida, os presento una serie de estrategias filosóficas que producirán la actitud adecuada para implantar las modificaciones.

1. Vivir cada día como si fuese el último




nos obliga a vivir en el presente. Buscar la felicidad en cada momento, en lo cotidiano, ya sea disfrutando del café mañanero o de la canción que comienza a sonar en la radio del coche hacia el trabajo, de ese trayecto en tren o el atasco de cada día. Este es uno de los caminos para alcanzar la plenitud vital. Tenemos unos 30.000 días de vida y ser infelices no es la mejor manera de aprovecharlos. Con el objetivo de sacarles el máximo partido, los pensadores clásicos establecieron algunas estrategias psicológicas que junto con ésta,  pueden resumirse en las siguientes.



2. Neutralizar las emociones negativas exageradas



Durante mis sesiones de terapia, cuando algún paciente me relata algunos de los acontecimientos que tanto les afectan, les pregunto: “¿Qué es lo peor que te puede pasar?” Con esta pregunta, mi intención no es otra que la de ayudarlos a ponerse siempre en lo peor. Aunque parezca contradictorio, nuestra mente funciona de forma paradójica: ante esto, nos damos cuenta de que no es para tanto. Pensar detalladamente en lo mal que podrían ir las cosas hace que seamos conscientes de que, en la mayoría de casos, somos unos exagerados y catastrofistas. De este modo, lograremos, a medio plazo, reducir la ansiedad y el estrés, dos de los peores enemigos del carpe diem, así como muchas de las emociones perniciosas que nos acechan en el día a día. 


3.…..y exaltar las positivas


Siguiendo en la línea de “ponerte en lo peor” (psicología inversa), las enseñanzas de los filósofos griegos estoicos iban todavía más lejos: imagínate que pierdes a las personas y a las cosas que más quieres en esta vida. ¿Te has dado cuenta ya de cuánto los aprecias? Basta con un pocos segundos para que los niveles de gratitud por lo que tenemos y el aprecio por nuestros seres queridos aumenten considerablemente. Una manera infalible para exaltar las emociones positivas. Eso sí, un tanto drástica.
La imagen que proyectamos hacia el exterior determina nuestro estado de ánimo. (Séneca)


4. Mantener viva la llama de la felicidad 


La tristeza y los malos momentos acechan constantemente nuestras vidas. El consejo de Séneca para darle la vuelta a estas sensaciones es tan evidente como efectivo, y diversos estudios científicos así lo han corroborado: fuerza una sonrisa, suaviza tu tono de voz y cálmate. La imagen que proyectamos hacia el exterior determina nuestro estado de ánimo. Nardone y otros psicólogos, recomiendan el "“haz como si”", es decir, finge un estado de ánimo, fuerza la sonrisa, suaviza el tono de voz y cálmate. “Haz como si” y sin darnos cuenta, entramos en el estado emocional deseado. Personalmente, soy más partidario de el trabajo a nivel cognitivo (si estoy excesivamente enfadado es porque tengo un idea o creencia irracional que me hace terribilizar, en exceso, la situación. Encontrémosla y cambiémosla). Así, lo que comienza como fingimiento termina por convertirse en una sensación real. Es muy útil porque da muestras objetivas de que “se puede cambiar”, y siempre motiva al cambio.

5. Renuncia: cómo disfrutar al máximo de lo cotidiano e intrascendental


En la mayoría de ocasiones no valoramos algo hasta que lo perdemos. Poca importancia le daremos al trabajo de los barrenderos hasta que una huelga de basuras nos haga ser verdaderamente conscientes de la labor que realizan, por ejemplo. Por eso, negarse de vez en cuando algunos de los lujos con los que disfrutamos a diario, de forma rutinaria y casi inconsciente, es una buena forma de apreciar el valor de las cosas que damos por sentadas. Por ejemplo, pasar un día sin tomar café hará que al día siguiente lo disfrutemos el doble.
La “auto-negación”, consiste en “renunciar a algo (principalmente al dinero, como sería un caso) durante breves períodos de tiempo, para que cuando volvamos a tenerlo lo disfrutemos otra vez al máximo, como realmente se merece”. Por otra parte, este ejercicio psicológico hace que aumente nuestra fuerza de voluntad, a la que par que el beneficioso auto-control.

6. Seguir adelante a pesar de la adversidad



El mejor ejemplo lo tenemos con Thomas Alba Edison, que falló 10,000 veces antes de haber logrado el filamento que se utiliza en las bombillas. Un reportero le preguntó, después del intento número 5,000, si se sentía desalentado. Edison contestó que no había fallado 5,000 veces, sino que había triunfado al determinar 5,000 maneras en las cuales no funcionaba. “Lo que significa- comentó-, que "me encuentro 5,000 pasos más cerca de descubrir cómo hacerlo funcionar”".

Saber perdonarnos no siempre es fácil, pero como proclamaba Epicteto, nunca hay que desanimarse ni renunciar a levantarnos cada vez que nos caigamos. Perdónate y sigue adelante. Por delante de la autocrítica que es demasiado peligrosa pues está asociada a la falta de motivación y de autocontrol. Asimismo, diversos estudios psicológicos han asociado la autocrítica a la depresión. Es preferible realizar un análisis de aquellos aspectos que pueden haber contribuido al fracaso, encontrar la parte positiva de cada uno de ellos, entenderlos como oportunidades de aprendizaje y seguir con más experiencia y confianza. David D. Burns decía:
"Cada vez que fracasamos, que no conseguimos lo que pretendemos, estamos más cerca de conseguirlo".
Este psicólogo propone, como estrategia cognitiva, en lugar de ir sumando éxitos, trabajar pensando en lograr negativas. Por cada negativa conseguida, no acercamos más al objetivo. Esta técnica conlleva un importante cambio de actitud hacia nuestra vida: cada fracaso me acerca más a mi objetivo. Un error no resta sino que suma. Incluso cuando perdemos, también ganamos.

En conclusión


Una actitud positiva es la que nos permitirá introducir cambios en nuestra filosofía de vida y nuestra nueva filosofía de vida promocionará una actitud o predisposición mental positiva.

Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar


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