lunes, 20 de marzo de 2017

No pero sí

Sé que no resulta fácil decir NO. Tenemos miedo a quedar mal, a ofender al otro, a perjudicarlo, a salir perjudicados..., por ello preferimos decir si y ya me como yo el marrón.

Pero, ¿podemos decir NO sin quedar mal, sin sentirnos mal y sin salir perjudicados? La respuesta es sí. Veamos cómo.




Tono cordial


Aunque nos parezaca absurdo, muchas veces es más importante la forma que el contenido. El cómo se dice que lo que se dice. Por eso, antes de contestar a una petición que no deseasa tender, respira, cuenta hasta 10 y asegurate que tu tono será cordial, positivo y amable, sin ironías y sin puyitas. Es muy difícil presionar a alguien que te habla con auténtica amabilidad.

Escucha


Escucha activamente, pregunta y reformula. La persona que viene a pedirte algo necesita que sentirse escuchado de verdad, profundamente, así, escucha en silencio su petición. No le interrumpas, una vez se calle, cuenta hasta tres antes de hablar. Cuando empieces a hablar, interésate, pregúntale acerca de los detalles, profundiza en su necesidad. Y finalmente reformula su petición: “Entonces lo que te gustaría es que….”.Si te contesta “¡Sí, exactamente!” acabas de hacer que se sienta satisfecha sin que te haya costado absolutamente nada.

Valida al otro


Valida a la otra persona. Además de sentirse escuchada, la otra persona necesita sentirse validada, es decir, necesita sentir que reconocemos que su petición tiene un sentido, que tiene un valor. Empieza siempre tu respuesta con un “Comprendo que me pidas esto….” o “Entiendo que realmente necesitas esto…” o “Lo que me pides tiene sentido…”


Acepta con condiciones


No decimos que no, sencillamente ponemos encima de la mesa nuestras condiciones para hacerlo. Ponemos un precio: “Lo que me pides tiene sentido. Te propongo lo siguiente: para yo poder hacerlo, necesito que tú…”.
Si te piden algo abusivo, en lugar de decir “no” y ponerte a discutir, simplemente pide por su parte un esfuerzo proporcional.
Al poner precio, educas y pones fin a las peticiones abusivas e innecesarias: es tan fácil pedir cuando pedir es gratis…¿verdad? Si finalmente aceptan tus condiciones y acabas haciendo lo que te piden, sacarás un merecido beneficio a cambio.
Recuerda: no solemos valorar lo que no nos cuesta
Si el que te pide algo es tu jefe, acepta la nueva tarea a cambio de sacar o retrasar otra: “Esto que me pides realmente parece importante. Para poder hacerlo necesitaría retrasar esto, o esto otro. ¿Qué prefieres que retrasemos?”

Cuestionamiento constructivo


Cuestiona constructivamente plazos, cantidades y calidades. La mayoría de las peticiones suelen ser “para ayer” porque están poco reflexionadas.
Si han aceptado tus condiciones, cuestiona de forma amable y constructiva los plazos, cantidades y calidades: “¿Qué pasaría si en lugar de entregarlo mañana, te lo entregara la semana que viene? ¿Qué pasaría si en lugar de entregártelo así, te lo entregara asá?” Si es imposible retrasarlo o cambiarlo no has perdido nada, pero si es posible hacerlo (la mayor parte de las veces lo será), habrás ganado muchísimo.

Haz lo que amas, ama lo que hagas

Toni Aznar

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