lunes, 21 de diciembre de 2015

Enfados por Navidad

Durante las Fiestas de Navidad, se dan muchas situaciones agradables y entrañables, pero también aparecen conflictos propios de estas fiestas, donde la tradición se convierte en obligación, el deseo en necesidad y la demanda en exigencia.

Pero no desesperemos, es preferible entender estas situaciones como oportunidades para reflexionar sobre nuestras costumbres y revisar el grado de exigencia u obligación de estas festividades.


Pensar y creer que la familia que se junta por Navidad no es familia es tan erróneo como pensar que durante el resto del año la familia no tiene que verse o encontrarse. Una familia de lo más normal, se verá y juntará cuando les apetezca y les venga en gana. Verse por obligación y temor al enfado y represalias del resto de la familia hace que dichos encuentros no sean libres y naturales.

Quien se quiera enfadar que se enfade. y digo "quiera", porque, evidentemente, es una decisión personal hacerlo o no, por lo tanto, el “enfado de los familiares” es cosa de los familiares. Yo, cuando pasa algo que no me gusta procuro saber porqué pasa lo que pasa, a qué se debe y cómo lo podemos solucionar. pero no  me enfado. Ni siquiera mi hija de 4 años se enfada y si se enfada, le dura un suspiro.

Nadie es nadie para obligar a otros a hacer lo que ellos quieren. Pueden sugerir, pedir por favor, recomendar o insinuar, pero no obligar. Nuestra mente funciona así. El que no es cabezón, ante una orden se vuelve cabezón y ni hablemos de los que ya son cabezones por naturaleza. Cada uno tiene sus neuras, no os dejéis arrastrar por ellas.



Si yo tengo unos familiares que se enfadan mucho muchísimo por no celebrar la navidad con ellos, significa que solo se están preocupando por ellos, por cumplir sus deseos y parece que los míos no tienen cabida, por lo que no tiene mucho sentido reunir a la familia en esas condiciones. No será para nada terapéutico. Lo que si podemos hacer es presentar alternativas a esos encuentros tradicionales y quien se quiera apuntar que se apunte y quien no, no. Pero sin exigir ni obligar a nadie.

Esas neuras aparecen cuando transformamos un deseo (me gustaría que la familia se juntase para Navidad) en una necesidad (si la familia no se junta en ¨Navidad significa que no tengo una buena familia y por lo tanto no somos felices. Conclusión; necesito que la familia se junte por navidad para ser feliz, sí o sí) Pobre de aquel que contradiga esa orden!!!!

Contradecir una necesidad genera una gran ansiedad en la persona que la genera. Si  no lo consigue porque no lo consigue y si lo consigue, aparece el miedo a perderla. Por una o por otra, Por falta o por miedo a perderla, en ninguna de las dos situaciones podremos disfrutar plenamente de nuestra vida.

Por lo tanto, es mucho más conveniente desear las cosas tanto materiales como inmateriales, pero no necesitarlas como si fuesen la última gota de agua en el desierto.

"La vida se disfruta mucho más intensamente si la llenamos de deseos y la vaciamos de necesidades."
Haz lo que amas ama lo que hagas

Toni Aznar

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